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La tecnología que elimina fricción también elimina tu atención

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Kristopher Jafeth
5 min read
La tecnología que elimina fricción también elimina tu atención

La tecnología que elimina fricción también elimina tu atención

Hace unos días leí algo que no pude dejar pasar: en el metro de Nueva York hay anuncios del iPod Shuffle. No de un producto nuevo. Del iPod Shuffle. Un aparato de más de veinte años que no tiene pantalla, no tiene WiFi, no tiene algoritmos. Solo música.

La empresa detrás del anuncio era Back Market, un marketplace de tecnología reacondicionada. Y lo irónico es que el anuncio funcionó: la demanda de dispositivos "obsoletos" está creciendo de verdad.

Esto me llevó a una pregunta que no puedo dejar de hacerme: ¿por qué construimos tecnología?

El problema con la fricción cero

La industria tecnológica lleva años persiguiendo el mismo objetivo: eliminar toda fricción. Menos clics, menos pasos, más conveniencia. La idea es que si un producto es más fácil de usar, la gente lo va a usar más.

Y funcionó. Demasiado bien.

El americano promedio pasa cinco horas al día mirando su teléfono. No porque lo elija conscientemente, sino porque el producto está diseñado para eso. Eliminar fricción no es neutral: es una decisión de diseño que beneficia a la plataforma, no al usuario.

El 53% de los adultos en Estados Unidos dice querer reducir su tiempo de pantalla. La solución que han encontrado muchos no es una app nueva. Es una app vieja. O directamente, ninguna app.

El movimiento Slowtech

Hay un nombre para esto: slowtech. Y no es solo una tendencia de nicho.

Jóvenes de 20 a 35 años están comprando cámaras desechables, consolas retro, teléfonos sin apps. No por nostalgia —muchos nunca vivieron esa era—, sino porque descubrieron algo: la fricción puede ser un feature, no un bug.

Joy Howard, CMO de Back Market, lo resume así: "La tecnología rápida hasta ahora ha sido todo sobre eliminar la fricción. Las personas están viendo la fricción como una forma de crear límites para ellos mismos."

Y entonces llega el dato que más me impactó: Austin Murray fundó JAMDAT, una de las primeras empresas de juegos móviles, la vendió a Electronic Arts por 680 millones de dólares, y ahora está construyendo una app para reducir el tiempo de pantalla. El hombre que ayudó a inventar el gaming móvil está tratando de deshacer parte de lo que construyó.

Eso me dice algo importante sobre hacia dónde va la industria.

Lo que esto significa si construyes tecnología para negocios

Cuando construyo soluciones para empresas en LATAM, mi trabajo es eliminar fricción en los procesos internos. Automatizar lo que se hace a mano, conectar lo que está desconectado, hacer fluir la información donde se necesita.

Eso sigue siendo válido. La fricción en procesos operativos tiene un costo real: tiempo perdido, errores humanos, decisiones lentas.

Pero el movimiento slowtech me recuerda algo que a veces se pierde en la conversación: la tecnología no es el objetivo. El resultado de negocio es el objetivo.

He visto empresas que implementan herramientas digitales y terminan con más ruido que antes. Más notificaciones, más dashboards, más reuniones para revisar los dashboards. La tecnología mal implementada no elimina fricción: la redistribuye.

La pregunta correcta no es "¿qué tecnología puedo agregar aquí?". Es "¿qué resultado quiero lograr, y cuál es la forma más simple de lograrlo?".

La dependencia que nadie eligió

Hay otra dimensión que me parece crítica: la mayoría de las personas no eligió depender tanto de su teléfono. La dependencia fue construida deliberadamente.

No puedes abrir una cuenta bancaria sin un smartphone. No puedes reservar un hotel sin una app. El ecosistema se diseñó para hacer la desconexión imposible, no inconveniente, sino literalmente imposible en muchos contextos. Esa frustración está alimentando el mercado del slowtech.

Y es exactamente lo que no quiero construir para mis clientes. Quiero construir herramientas que sirvan al negocio, que se puedan apagar cuando no se necesitan, que no generen dependencia sin valor real.

¿Qué es tecnología buena?

Tony Fadell, el diseñador del iPod original, dijo algo que resuena: la gente quiere la conveniencia de lo digital sin el molesto costo de estar siempre conectada.

Eso me parece la definición correcta de buena tecnología: conveniente cuando la necesitas, silenciosa cuando no.

Para un negocio, buena tecnología significa que automatiza lo repetitivo, reduce las decisiones mecánicas, y devuelve tiempo a las personas para pensar y crear. No significa agregar una capa de software encima de todo para parecer moderno.

En NOVATECH construimos con ese principio. Antes de proponer cualquier solución, la pregunta es: ¿esto va a generar más valor del que va a costar en atención, mantenimiento y adopción? Si la respuesta no es un "sí" claro, no lo construimos.

El péndulo que oscila

La industria tecnológica tiene ciclos. Después de años de maximizar el engagement a cualquier costo, el mercado empieza a pedir lo opuesto: productos que devuelvan tiempo, que no enganchen, que no necesiten atención constante.

Eso no es el fin de la tecnología. Es la madurez de la tecnología.

Las empresas que ganen los próximos años no serán las que tengan las funcionalidades más adictivas. Serán las que logren que sus clientes digan: "Esto me hace más eficiente y no tengo que pensar en ello."

Esa es la fricción cero que vale la pena perseguir.


¿Estás implementando tecnología en tu empresa? Me interesa saber si está generando valor real o solo complejidad. Escríbeme.

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